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sábado, 1 de abril de 2023

Etapa Cosmológica

 


Apolonio de Atenas "Torso del Belvedere" (siglo I a. C.)

Escultura que Michelangelo Buonarroti (1475-1564) admiraba extraordinariamente, a pesar de -o quizá gracias a- su aspecto semidestruido,
que produce una fascinación común a todo arte que se mitifica. Es famosa su definición de una buena escultura:

"...la que permanece bella después de haber rodado por una pendiente..."





El Mundo Clásico


1. Antes de la Filosofía

1.1. El Pasado es como Otro País

El Partenón fue construido bajo la supervisión del gran escultor Fidias (c. 500-432 a. C.) para sustituir a las estructuras que habían sido destruidas por los invasores persas en el apogeo de la Grecia clásica, durante el mandato de Pericles (c. 495-429 a. C.).
Entre los tesoros del pasado, una obra de arte maravillosa son los mármoles de Elgin:
unas grandes losas planas de piedra tallada que formaban parte del friso decorativo que rodeaba el techo del Partenón de la Acrópolis ateniense.

¿Cuál era el significado de las figuras allí representadas o qué tipo de actividades estaban realizando los hombres y mujeres, los dioses o los animales?
Tal y como señala el título del libro de S. W. Foster "The past is another country" (1988), a menudo perderemos nuestro control sobre el pasado, ya que muchos detalles cotidianos -los pensamientos y las acciones de aquellas personas que vivieron los tiempos pasados y quisieron transmitir su visión del mundo- se han perdido para siempre.

I. Etapa Cosmológica: Presocráticos (s. VI a. C.-mediados s. V a. C.)

Trataban de descubrir la naturaleza del mundo, el origen esencial 
que garantizara la unidad y el orden en el mundo.

Cronología: los Orígenes de la Filosofía, la Ciencia y la Psicología
Léon-Alexandre Delhomme (1841-1895)
"Démocrite méditant sur le siège de l´âme" (1868)

Zenón de Citio (336-264 a.C.)
Aristóteles (384-322 a. C.)
Platón (427-347 a. C.)
Aristófanes (444-385 a. C.)
Critias (455-403 a.C.)
Trasímaco de Calcedonia (459-400 a. C.)
Demócrito de Abdera (460-370 a. C.)
Prodigo de Ceos (465-395 a. C.)
Leucipo de Mileto (c. 470 a. C.)
Sócrates (470-399 a. C.)
Protágoras de Abdera (481-420 a. C.)
Gorgias (483-375 a. C.) 
Protágoras (490-420 a. C.)
Zenón de Elea (490-430 a. C.)
Empédocles de Agrigento (495-444 a. C.)
Alcmeón de Crotona (c. 500-450 a. C.)
Anaxágoras (c. 510-428 a. C.)
Parménides (c. 530-470 a. C.)
Heráclito de Éfeso (c. 535-444 a. C.)
Jenófanes de Colofón (c. 560-478 a. C.)
Pitágoras (c. 569-475 a. C.)
Anaxímenes (c. 585-528 a. C.)
Anaximandro de Mileto (c. 610-545 a. C.)
Tales de Mileto (c. 640-550 a. C.)

Philippe-Laurent Roland (1746-1816)
"Homère" (1812)

Batalla de Actium, 2 de sept. del 31 a. C.
Julio César (c. 100-44 a. C.)
fue asesinado el 15 de marzo del año 44)
En China inventan el arnés (siglo I a. C.)
Judas Macabeo (c. 190-160 a. C:)
libera el Templo. 
Alejandro Magno (c. 356-323 a. C.) funda
Alejandría (Egipto) c. 331 a. C.
Los Celtas empiezan a construir
Castillo Maiden (Inglaterra) en el c. 300 a. C.
Se termina de construir el Partenón (Atenas)
en el c. 432 a. C.
Pericles (c. 469-429 a. C.)
Batalla de las Termópilas (Grecia) c. 480 a. C.
Fidias (c. 500-432 a. C.)
Se empieza a desarrollar la burocracia china 
y comienza la construcción de la Gran Muralla
China (siglo V a. C.).
La primera fecha que aparece en la historia:
el 28 de Mayo del año 585 a. C. Tuvo lugar
la batalla entre los medos y los lidios que se
interrumpió debido a un eclipse solar que
había predicho Tales de Mileto.  

Entre los tesoros del pasado, uno de los más importantes son los mármoles de Elgin: unas grandes losas planas de piedra tallada que formaban parte del friso decorativo que rodeaba el techo del Partenón (c. 447-442 a. C.) en la Acrópolis ateniense, el cual fue construido bajo la supervisión del gran escultor Fidias (c. 500-432 a. C.) para sustituir a las estructuras que habían sido destruidas por los invasores persas en el apogeo de la Grecia clásica, durante el mandato de Pericles (c. 495-429 a. C.).
 
S. W. Foster señala en su obra: "El pasado es otro país"
Y procurando pensar como lo hacían los filósofos griegos, nos enriqueceremos al igual que si realizáramos un fascinante viaje al pasado.


1.2. La Psicología de la Edad de Bronce

En su diálogo "Teeteto", Platón (c. 427-347 a. C.) señala que el comienzo de la filosofía se produce a partir de la curiosidad humana, un poderosos deseo por entender y no meramente por actuar sobre el mundo tal y como lo hacen los animales.

En la historia de la civilización occidental, nuestro acceso más remoto a la psicología viene determinado por los poemas homéricos "La Ilíada" y "La Odisea".
Al escribir ambas obras, Homero (siglo VIII a. C.) dio expresión permanente a una tradición oral que ya era milenaria y que se remontaba a la Edad de Bronce.

Tal y como lo describe Homero, las concepciones en torno al alma durante la Edad de Bronce en Grecia eran muy diferentes y, desde nuestro punto de vista actual, bastante extrañas.
Un último aspecto de la psicología popular de la Edad de Bronce proyecta una larga sombra sobre la psicología filosófica y la ética griega.
La concepción heroica de la Virtud significaba vivir honorablemente según el código de los guerreros y lograr la Inmortalidad demostrando las capacidades en la batalla.

Cuando los dioses ofrecieron al joven Aquiles -héroe en la Guerra de Troya (c. 1194-1184 a. C.) en "La Ilíada" de Homero- elegir entre una vida larga y tranquila o una vida corta pero gloriosa, decidió lo que cualquier mortal de la Edad de Bronce hubiera elegido: una vida corta de gloria ganada en la batalla. 
(Elección que, sin duda, le convirtió en inmortal).

En aquella época, mujeres, pobres, esclavos o lisiados no podían alcanzar la Virtud, porque nunca lucharían en una batalla.
Actualmente, tendemos a pensar que cualquiera -rico o pobre, hombre o mujer, tullido o atlético, libre o esclavo- puede alcanzar la Virtud, ya que pensamos en tal concepto como un estado psicológico mental o espiritual y no como una concepción heroica para alcanzar la Inmortalidad..



2. Debate, Ley y Naturaleza: la Filosofía y la Psicología inician su Andadura

2.1. La Democracia Griega y la Tradición Crítica

Los partidarios de un sistema de pensamiento cerrado creen que poseen la verdad más allá de cualquier tipo de crítica y de cualquier posibilidad de perfeccionamiento. 
Los filósofos de la antigua Grecia fueron los primeros pensadores que progresaron gracias al empleo de la crítica.
Con Tales de Mileto (c. 640-550 a. C.) se inició una tradición de crítica sistemática, cuyo propósito era la mejora de las ideas. 
Tales y sus seguidores persiguieron incesantemente el cambio. 
Sabían que raras veces las ideas eran correctas y que sólo cometiendo errores y después corrigiéndolos se podía progresar.
Además, establecieron las bases fundamentales de la discusión libre, separando el carácter de las personas de la plausibilidad de las ideas.

En un sistema abierto de pensamiento, las ideas son consideradas en sí mismas, independientemente de la personalidad, el carácter, el origen étnico o la fe de la persona que las propone.
La actitud crítica es fundamental tanto en la filosofía como en la ciencia.
La inauguración de una tradición crítica de pensamiento, de la discusión abierta e impersonal, fue el principal logro de los creadores griegos de la filosofía: 
un logro de la clásica ciudad-estado griega o polis democrática _desaparecida, aunque nunca olvidada.
La filosofía y la ciencia libres e imparciales sólo pueden medrar en una sociedad libre regida por leyes.


2.2. La Comprensión del Universo: los Naturalistas

El problema filosófico y científico específico sobre el que se centró Tales de Mileto fue la naturaleza fundamental de la realidad. 
Tales propuso que, aunque el mundo parece estar compuesto por muchas sustancias diferentes, en realidad tan sólo existe un elemento, el agua, que adopta múltiples formas:
según Tales es el elemento esencial a partir del cual surgen todas las cosas.
El nombre griego para este elemento simple es physis y, por eso, aquellos que siguieron a Tales en la búsqueda del elemento universal fueron llamados físicos.
La física moderna continúa esta búsqueda, afirmando que todas las sustancias que experimentamos están compuestas a partir de unas pocas moléculas elementales.
El nombre griego para este elemento simple del cual se componen todas las es physis y, por eso, aquellos que siguieron a Tales en la búsqueda del elemento universal fueron llamados físicos.

La tradición física inaugurada por Tales continuó con su discípulo Anaximandro de Mileto (c. 610-545 a. C.), quien criticó la hipótesis propuesta por Tales, según la cual la physis era el agua, proponiendo en su lugar la existencia de una physis (el apeiron) que no se correspondería con ningún elemento reconocible, sino que sería algo poco definido que podría adoptar múltiples formas. 

Aunque fuera más un poeta que un filósofo, Jenófanes de Colofón (c. 560-478 a. C.) amplió la tradición crítica y naturalista a través de un asalto a la religión griega:
su crítica representa el inicio de la antigua lucha entre el naturalismo científico y la religión.

Pitágoras de Samos (c. 569-475 a. C.) fue una figura enigmática, un gran matemático y filósofo. 
Las matemáticas eran para Pitágoras algo más que un instrumento científico, representaban también la clave mágica del cosmos.
Los pitagóricos trazaron una nítida distinción entre el alma y el cuerpo.
Afirmaron que el alma podía existir sin el cuerpo y que el cuerpo era una prisión corrupta en la que estaba prisionera el alma.


2.3. Ser y Devenir. Apariencia y Realidad: Parménides y Heráclito

Una de las polaridades intelectuales más importantes del pensamiento occidental ha sido, y sigue siendo, la tensión entre las filosofías del ser y el devenir.
El primer portavoz de la filosofía del ser fue Parménides de Elea (c. 530-470 a. C.).
La tesis básica de Parménides era la siguiente: "Lo que es, es"
Mantuvo que la realidad que subyace al universo era una sustancia permanente, un Ser puro e inmutable.

Los defensores del devenir negaron la existencia tanto de estas verdades como de un reino del Ser puro. Creían que lo único constante en el universo era el cambio. 
Las cosas nunca se limitan a ser, sino que siempre devienen en algo diferente. 
El principal portavoz de la filosofía del Devenir fue Heráclito de Éfeso (c. 535-444 a. C.). Desarrolló su filosofía a través de aforismos metafóricos que le hicieron ganarse el sobrenombre de "el oscuro". Afirmó que la physis era el fuego. 
El aforismo más famoso de Heráclito afirma que nadie puede entrar dos veces en el mismo río. 
Defendió también que el cambio se producía en función de una serie de leyes, y estaría regulado por una dinámica universal que mantiene a todos los objetos en un equilibrio de fuerzas balanceadas. 
Por lo tanto, cualquier verdad que se pueda alcanzar a través de la filosofía o de la ciencia será una verdad referida al cambio, al devenir.

El devenir tan solo triunfaría en la ciencia a partir de los principios de la mutación artificial y la selección natural propuesta por Darwin. 
Este triunfo no sólo se produjo en las ciencias biológicas, sino incluso en la física.
La teoría cuántica afirma que nunca podemos conocer con certeza dónde está una partícula, sino que tan sólo podemos conocer dónde es probable que se encuentre.


2.4. Los Primeros Proto-psicólogos: Alcmeón y Empédocles

Antes de que la psicología se convirtiera en una ciencia a través de la fisiología, existieron médicos-filósofos -proto-psicólogos- que se aproximaron a los problemas de la mente desde la fisiología.
Alcmeón de Crotona (c. 500-550 a. C.) fue el primer médico que practicó disecciones. 
También se interesó por la filosofía, centrando sus intereses en el estudio de la percepción. 
Consideró acertadamente que la sensación y el pensamiento tienen lugar en el cerebro. 

Empédocles de Agrigento (c. 495-444 a. C.) afirmó que los sentidos son los canales del entendimiento a través de los que se desplaza la información hacia el cerebro.
Desarrolló una teoría de la percepción que justifica la confianza intuitiva en nuestros sentidos.


Busto de Demócrito de Abdera
(c. 460-370 a. C.)
2.5. Los Últimos Físicos: el Atomismo

Leucipo de Mileto (c. 470 a. C.) y su discípulo Demócrito de Abdera (460-370 a. C.) fueron los últimos filósofos clásicos que se interesaron por la naturaleza de la realidad física.
Tal como implica el nombre de su escuela, los atomistas propusieron una idea que ha demostrado ser inmensamente fructífera para la física: todos los objetos están compuestos por átomos infinitesimalmente pequeños.

Los atomistas llevaron sus hipótesis a su límite máximo, apoyando tanto al materialismo como al determinismo.

Uno de los temas favoritos de Demócrito era que:
"En realidad sólo existen los átomos y el vacío"

Leucipo escribe:
"Nada ocurre al azar; todo ocurre con razón y por necesidad"

El atomismo marcó aún más la línea divisoria entre apariencia y realidad.

II. Etapa Antropológica: Sofistas y Sócrates (2º mitad s. V a. C.)

Trataban de descubrir la naturaleza del hombre y de la sociedad.


2.6. El Humanismo: los Sofistas

La clave para conseguir el éxito en la polis ateniense era la retórica: el arte de la persuasión.
Los maestros de retórica atenienses se denominaban sofistas -expertos-, palabra que da origen al término sofisticado.


Si tuviéramos que destacar una idea central de los sofistas, sería la que contiene la siguiente frase de Protágoras (c. 490-420 a. C.):
"El hombre es la medida de todas las cosas, de las cosas que son en cuanto son y de las cosas que no son en cuanto que no son"

Los sofistas cambiaron el pensamiento griego en este aspecto, al defender un relativismo cultural.


Busto de Sócrates (c. 470-399 a. C.)

"¿No te das cuenta de que una opinión correcta sin
la capacidad de ofrecer una explicación sobre la
misma no es conocimiento?"
"¿Cómo podría ser conocido algo inexplicable?"
"¿Ocupa la opinión correcta un lugar intermedio
entre la sabiduría y la ignorancia?"

Sócrates "Symposium"
2.7. Ilustración y Eudaimonia: Sócrates

Sócrates (c. 470-399 a. C.) se convirtió en una figura problemática en su propia época y lo ha seguido siendo a lo largo de la historia del pensamiento occidental.


Para los atenienses convencionales, Sócrates era un personaje molesto, cuyas preguntas acerca de la virtud, deliberadamente provocativas, corrompían a sus hijos y minaban su moral.

Defendiéndose ante el jurado que le condenó, Sócrates decía:
"No hago otra cosa que intentar persuadiros, tanto a los jóvenes como a los ancianos, de que no hay que inquietarse por el cuerpo ni por las riquezas, sino por cómo conseguir que nuestro espíritu sea el mejor posible"

Sócrates creía que todos los seres humanos persiguen naturalmente la virtud, ya que todos tienden a buscar la felicidad -eudaimonia- que significa algo más que el mero logro del placer.

Su aproximación filosófica contiene varias innovaciones de relevancia:
_una de ellas está relacionada con sus indagaciones en torno a la naturaleza general de las virtudes y de la Virtud en sí misma; y
_un tipo especial de diálogo denominado elenchus, fue también algo muy innovador:
Sócrates creía que todos los seres humanos son poseedores de la verdad moral, incluso aquellos que no saben. 
Mantuvo que el conocimiento de la virtud está dentro de nosotros, pero debemos aprender a buscarlo para convertir nuestro conocimiento latente en algo consciente y explícito.
El término griego elenchus puede traducirse como: contrainterrogatorio, prueba o refutación.

Sócrates avanzó una respuesta meramente intelectual al problema del mal, al afirmar que los seres humanos actúan de manera incorrecta tan sólo cuando no conocen el bien.
Todos saben lo que es la virtud, pero algunos han aprendido creencias falsas que ocultan el conocimiento del bien y conducen al mal.
Los filósofos éticos griegos y romanos posteriores encontrarían poco plausible esta explicación de carácter intelectual propuesta por Sócrates, ya que algunas personas disfrutan de forma manifiesta con la maldad e, incluso aquellos que son virtuosos, realizan acciones incorrectas a sabiendas de que son malas.

III. Etapa Ontológica: Platón y Aristóteles (s. IV a. C.) 

Platón (c. 427-347 a. C.)
Trataban de hacer una síntesis del ser del hombre y de la sociedad.



3. Las Grandes Filosofías Clásicas

3.1. Platón: la Búsqueda del Conocimiento Perfecto 

Cognición: ¿Qué es el conocimiento?: Para los platónicos la verdad y el conocimiento reúnen dos características:
_sobrevive a las generaciones humanas: una creencia es cierta -es conocimiento- tan sólo si es válida independientemente del momento y del lugar en que aparece;
_el conocimiento exige una justificación racional.

Platón aceptó los argumentos de los primeros filósofos que habían considerado que la percepción sensorial no era la vía adecuada para acceder al conocimiento.

Adoptó de Heráclito la creencia en que la physis era el fuego y la conclusión de que el mundo físico estaba siempre en un estado de devenir. 
Ya que la verdad perseguida por Platón se encontraba en el reino del Ser -la verdad eterna e inmutable-, el conocimiento de la misma no podía provenir de los sentidos materiales, centrados en el mundo mutable.

Según Platón, la primera revelación de la geometría es la noción de la demostración: 
el teorema de Pitágoras es cierto porque se puede demostrar, es un elemento de conocimiento genuino apoyado por un argumento lógico, en vez de por la observación y la medida.
La geometría justifica la afirmación racionalista, según la cual la lógica es el camino hacia la Verdad.
Fue todavía más lejos al afirmar que el racionalismo era el camino hacia la realidad.
La idea de la Forma sirvió para reconciliar el ser y el devenir. 

Motivación: ¿Por qué actuamos de la manera en que lo hacemos?: La teoría platónica del conocimiento de las Formas es más metafísica que psicológica.
Aunque Platón aceptó las creencias griegas según las cuales la felicidad -eudaimonia- y la virtud están íntimamente conectadas y son aspectos que todas las personas buscan de manera natural, no aceptó el determinismo intelectualista socrático.

Platón propone la existencia de tres tipos de alma: 
a) la forma superior del alma, la única inmortal, es el alma racional: tiende a actualizar las Formas de las que procede a través de la educación académica;
b) el alma irascible representa a las antiguas virtudes homéricas, y encuentra su motivación en la gloria la fama y la inmortalidad;
c) el alma apetitiva es como un recipiente de deseos irracionales: impulsos físicos hacia la comida, el sexo y el dinero: es aquella que siempre persigue su propio interés.
Para Platón, el mal comportamiento era el resultado de algo más que la ignorancia, ya que podía derivarse de un insuficiente dominio ejercido por el alma racional sobre las almas irascible y apetitiva.

 
Aristóteles (c. 384-322 a. C.)
3.2. Aristóteles: la Búsqueda de la Naturaleza

Aristóteles, además de un filósofo fue también un científico, un observador empirista de la naturaleza.
Independientemente de que escribiera acerca del alma o de la ética, de la metafísica o de la política, de los sueños o el arte, adoptó siempre un punto de vista práctico
Estuvo interesado por lo natural.
Recurrió al mundo para definir lo real.
No trazó ninguna línea divisoria ente physis y nomos.

Filosofía de la ciencia. Las cuatro formas de explicación:
1. Causa material: la particularidad física de un objeto -formal-: el por qué de un objeto, lo que incluye a las otras tres causas.
2. Causa Esencial: lo que el objeto es.
3. Causa Eficiente: los procesos que conducen a la construcción del objeto o que posibilitan que funcione.
4. Causa Final: el propósito de un objeto o de un acontecimiento.

Aristóteles rechazó la separabilidad de las formas, ya que afirmaba que no explican nada.
El concepto de forma aristotélico incluye tres causas:
_la forma define la esencia del objeto: la causa esencial;
_la forma incluye los procesos por los que alcanza su existencia: la causa eficiente:
_la forma incluye el propósito de la existencia del objeto: la causa final.

Actualmente, las cuatro causas aristotélicas nos pueden parecer un tanto extrañas, porque a partir de la Revolución Científica se instauró una concepción bastante diferente de la causalidad.


Potencialidad y actualidad: En la concepción aristotélica, todo lo que existe en el universo existe en potencia y en acto, con dos únicas excepciones: la materia pura; y el motor inmóvil.
La materia pura, sin forma de ningún tipo, es absoluta potencialidad, y tiene la posibilidad de transformarse en cualquier cosa.
El motor inmóvil es un constructo lógico que exige la metafísica aristotélica y no un dios en el sentido tradicional, aunque los cristianos lo identificarían posteriormente con Dios.
El motor inmóvil es perfecto, y no es susceptible de cambio.

Relación cuerpo-alma: La visión aristotélica de la relación entre el cuerpo y el alma es diferente a la concepción platónica.
Al negar la separabilidad de las formas, Aristóteles estaba rechazando al mismo tiempo la separabilidad del cuerpo y del alma, y por tanto, estaba rechazando el dualismo que había caracterizado a Platón y a los pitagóricos.
Para Aristóteles, el alma es el conjunto de capacidades de un cuerpo viviente.
Distinguió tres tipos de alma:
_alma nutritiva, característica de las plantas;
_alma sensitiva: que incluye la función anterior y es propia de los animales;
_alma racional: incluye las funciones de las dos almas anteriores, además de la mente, el poder de pensar y de adquirir conocimiento general, y es característica del ser humano. 

Estructura y funciones del alma racional humana: Los animales poseen las siguientes facultades o habilidades mentales: sensación, sentido común, imaginación y memoria.
Tan sólo el intelecto sería exclusivo del alama humana.

Percepción sensorial: Aristóteles escribía:
"En general, podemos afirmar con respecto a la percepción que es un sentido que tiene el poder de recibir las formas sensibles de las cosas sin la materia, de la misma forma en que un trozo de cera toma la forma del sello de un anillo sin incorporar el hierro o el oro"
La primera etapa de la percepción es la recepción de los diversos aspectos de la forma de un objeto por medio de los sentidos especiales: cada uno de estos sentidos está dedicado a la recepción de un tipo particular de información de los objetos, por ello se dice que están especializados.

Sentidos internos: La facultad del sentido común es la siguiente etapa de la percepción, y constituye uno de los mayores misterios de la percepción: el problema de la conjunción.
El sentido común y la imaginación intervienen cuando juzgamos lo que significa un objeto.
Aristóteles estaba en lo cierto cuando establecía un a distinción entre la sensación que provoca un objeto y el juicio que realizamos sobre el mismo, ya que cada uno de los procesos mentales subyacentes se lleva a cabo en una zona diferente del cerebro.
Las imágenes coherentes de los objetos, ensambladas por el sentido común, se transmiten en dos direcciones: hacia la imaginación y la memoria, tanto en los animales como en los humanos, y hacia el intelecto exclusivamente en los humanos.

La última facultad del alma sensitiva o animal es la memoria.
Aristóteles consideró a la memoria como un depósito de imágenes creadas por el sentido común y por la imaginación.
Llevó a cabo una elaboración mucho más profunda de los diferentes procesos de asociación.
Propuso tres leyes de la asociación: semejanza, contigüidad y contraste.
Insinuó también la existencia de la ley de la causalidad según la cual, cuando las experiencias se unen causalmente, la primera de ellas nos recuerda a la siguiente.
Aristóteles diferenció la memoria del conocimiento, considerando a la adquisición de este último como la función de la parte del alma exclusivamente humana, la mente o nous: 
todos los actos de la conciencia y del pensar existentes.

Intelecto: El movimiento es el rasgo característico de los animales. Es una función que corresponde al alma sensitiva, que puede experimentar el placer y el dolor.
Todas las acciones están motivadas por alguna forma de deseo, lo que para Aristóteles implicaba a la imaginación.
Los humanos utilizamos la razón, por lo que somos capaces de concebir lo que es justo y lo que es erróneo. De ahí que podamos estar motivados tanto por el deseo de algo bueno inmediato como por un beneficio que tan solo podremos conseguir a largo plazo. Aristóteles denominó deseo a este tipo de motivación.
La visión aristotélica de la motivación nos recuerda a la de Freud, cuando distingue entre un principio del placer animal e innato que se preocupa tan solo por alcanzar el placer de manera inmediata, y un principio de la realidad, exclusivamente humano y adquirido, que calcula el posible beneficio a largo plazo.

Ética: Aristóteles proporcionó un fundamento filosófico al prejuicio griego según el cual: sólo existe una forma adecuada de vida, tan solo un camino para alcanzar la eudaimonia.
Debido a que el alma humana es esencialmente racional y, por tanto, capaza de alcanzar la virtud, por ello: 
"La felicidad humana es la actividad del alma dirigida por la virtud" (Aristóteles "Ética a Nicómaco", 1098a20)



4. El Mundo Helenístico y Romano

Alejandro Magno (c. 356-323 a. C), discípulo de Aristóteles, cambió de forma permanente el mundo occidental. Intentó establecer un imperio universal que extendiera el pensamiento griego al resto del mundo. Su muerte fue el inicio de un período de cambios sociales intensos y agitados que se conoce como el período helenístico, que suele datarse desde su muerte hasta la conquista de Egipto por Octavio, el futuro emperador Augusto en el año 30 a. C.


4.1. Las Filosofías Terapéuticas de la Felicidad

Los griegos clásicos habían perseguido la felicidad ofrecida por la eudaimonia, la prosperidad o la buena vida. Los griegos de la época helenística y los romanos rebajaron sus expectativas conformándose con la ataraxia, una forma de felicidad que se encontraba dentro de su propio control.

Epicureísmo: una de las filosofías terapéuticas helenísticas más influyentes fue el Epicureísmo, fundado por Epicuro (c. 341-270 a. C.). El epicureísmo es también conocido como la filosofía del jardín, ya que una de las recomendaciones de Epicuro para lograr la ataraxia era la retirada literal del mundo para vivir una vida sosegada basada en la filosofía y en la amistad.
Epicuro creía que la felicidad se alcanzaba evitando todas las pasiones intensas, incluyendo los altibajos del amor erótico, llevando una vida sencilla y evitando la dependencia de otros o del mundo.

Cinismo: la filosofía de la felicidad más controvertida de todas fue el Cinismo, el cual constituyó en su totalidad un estilo de vida. Los epicúreos renunciaban físicamente al mundo, mientras que los cínicos permanecían en el mundo aunque era como si estuviesen fuera de él.
El más famoso de los cínicos fue Diógenes (c. 400-325 a. C.), quien se proclamó a sí mismo ciudadano del mundo, afirmando que el más importante de los dioses era la libertad de palabra.
Diógenes, como Epicuro, aconsejaba rechazar la sociedad, controlar las emociones y evitar el placer.

Escepticismo: la escuela del Escepticismo, fundada por Pirrón de Elis (c. 360-270 a. C.) tuvo un carácter más filosófico. Al igual que Platón, los escépticos desconfiaban de la percepción sensorial.
Consideraban que, cualquier conclusión general que pudiera alcanzarse a través de la experiencia, podía mostrarse posteriormente como errónea a la luz de nuestras experiencias.
Si no aceptamos ninguna creencia, nunca experimentaremos la desdicha que conlleva el estar equivocado.

Estoicismo: fue la más influyente de todas las filosofías terapéuticas. Lo fundó Zenón de Citio (c. 334- 262 a. C.). El Estoicismo fue una genuina filosofía de carácter general que se desarrollaría a lo largo de los siglos posteriores con los griegos y los romanos. Su atractivo fue considerable, llegando a vencer las barreras sociales: contaba entre sus partidarios tanto con un esclavo, Epicteto (c. 50-138 d. C.), como con un emperador, Marco Aurelio (c. 121-180 d. C.), y llegó a convertirse en la filosofía de la clase dirigente romana.

Como terapia del alma, el estoicismo defendió dos aspectos interconectados:
_el determinismo absoluto; y
_la exclusión completa de las emociones.
Algunos proverbios del "Enchiridion" o "Manual de Epicteto":
"Los hombres no son perturbados por las cosas que les ocurren, sino por las opiniones sobre tales cosas"
"El que te ofende no es el que te insulta..., sino que es tu propia opinión sobre estos hechos lo que resulta ofensivo" 


4.2. El Neoplatonismo y las Religiones Mistéricas

La filosofía platónica tenía un fuerte influjo espiritual y durante el período helenístico, a medida que la Academia platónica se orientaba hacia el escepticismo, esta atracción por lo espiritual desembocó en la filosofía neoplatónica, cuyo portavoz más conocido fue Plotino (c. 204-270 d. C.) un judío helenizado.
Plotino desarrolló en su totalidad el aspecto místico de la filosofía platónica, convirtiéndola casi en una religión.
La filosofía platónica llegaría a dominar la filosofía medieval en virtud de la influencia que alcanzó el Neoplatonismo.
Durante los períodos helenístico y romano, mucha gente se convirtió a las religiones mistéricas, que llegaron al mundo griego y latino procedentes de Oriente Próximo. 
Se les denomina religiones mistéricas por el término myster, que se refiere a un rito especial que se mantiene en secreto.
Los tres cultos más populares fueron los de la Magna Mater, el de Isis y el de Mithras.


4.3. Los Inicios del Pensamiento Cristiano

Un importante problema que se planteó en los inicios de la Cristiandad fue la cuestión de cómo abordar la filosofía clásica. San Jerónimo (c.345-420 d. C.) consideró que debía ser condenada como una forma de pensamiento pagano y necesariamente herética. San Ambrosio (c. 340-430 d. C.) argumentó que los cristianos debían aceptar aquellos elementos de la filosofía que fueran compatibles con la fe. Esta última posición terminaría por alzarse con la victoria. 
Su principal representante fue San Agustín (c. 354-430 d. C.), uno de los mayores maestros de la filosofía católica. 
En su pensamiento se combinan concepciones estoicas, neoplatónicas y cristianas.
San Agustín, además de asimilar una filosofía sofisticada y mística, sentó las bases de la teología cristiana.



5. Conclusión

La caída de Roma se suele datar en el año 476 d. C.. Sin embargo, su cultura, su arte, su filosofía y su ciencia habían comenzado ya a declinar aproximadamente a partir del año 200 d. C., un declive que se intensificaría en torno al año 300 d. C.
Se produjo un breve renacimiento a mediados del siglo IX, durante el reinado de Carlomagno (c. 768-814 d. C.).
Sin embargo, la civilización europea no resurgiría realmente hasta el siglo XII de nuestra era.    

  


lunes, 20 de marzo de 2023

Futuro de Ayer

 


Tullio Crali (1910-2000) "Prima che si apra il paracadute" (1939)


El futurismo exaltó lo nuevo, la ruptura con el pasado, con lo establecido, la rebeldía contra todo, contra lo convencional.
Ser futurista a principios del siglo XX era ser moderno, ser rebelde, buscar algo diferente a lo conocido, crear un arte nuevo.
Los futuristas trataron de revitalizar los elementos decadentes de una cultura estática y un mundo que se veía impotente ante
el pasado, perdido, buscando su identidad. Para el futurismo, era esencial la ruptura con el viejo mundo: romper con todo.     
"Antes de que se abra el paracaídas": un paracaidista está cayendo al vacío, visto desde un vertiginoso punto de vista cenital.
Una original muestra de futurismo tardío que está inspirada en el vuelo de los aviones, la velocidad, el sonido de las turbinas:
la visión de un mundo muy lejano, a los pies, el vértigo de la caída, la muerte del romanticismo en el arte: una nueva libertad. 






El Movimiento Futurista

El movimiento futurista se inició en Italia con el "Manifiesto Futurista" publicado en el Figaro por Filippo Tommaso Marinetti:

1. Nosotros queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.
2. El coraje, la audacia y la rebeldía serán elementos esenciales de nuestra poesía.
3. Nuestra pintura y arte resalta el movimiento agresivo, el insomnio febril, la carrera, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo.
4. Afirmamos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad.
5. Queremos alabar al hombre que tiene el volante, cuya lanza ideal atraviesa la Tierra, lanzada ella misma por el circuito de su órbita.
6. Hace falta que el poeta se prodigue con ardor, fausto y esplendor para aumentar el entusiástico fervor de los elementos primordiales.
7. No hay belleza sino en la lucha. Ninguna obra de arte sin carácter agresivo puede ser considerada una obra maestra. 
La pintura ha de ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para reducirlas a postrarse delante del hombre.
8. ¡Estamos sobre el promontorio más elevado de los siglos! ¿Por qué deberíamos protegernos si pretendemos derribar las misteriosas puertas del Imposible? 
El Tiempo y el Espacio morirán mañana. Vivimos ya en lo absoluto porque ya hemos creado la eterna velocidad omnipresente.
9. Queremos glorificar la guerra -única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las ideas por las cuales se muere y el desprecio por la mujer.
10. Queremos destruir y quemar los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias.
11. Cantaremos a las grandes multitudes que el trabajo agita, por el placer o por la revuelta:
cantaremos a las mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; cantaremos al febril fervor nocturno de los arsenales y de los astilleros incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas devoradoras de serpientes que humean, en las fábricas colgadas en las nubes por los hilos de sus humaredas; en los puentes parecidos a gimnastas gigantes que salvan los ríos brillando al sol como cuchillos centelleantes; en los barcos de vapor aventureros que olfatean el horizonte, las locomotoras de ancho pecho que piafan en los raíles como enormes caballos de acero embridados con tubos, y el vuelo deslizante de los aeroplanos, cuya hélice ondea al viento como una bandera y parece aplaudir como una muchedumbre entusiasta.
              Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944) "Le Figaro" 20 de febrero de 1909  


En el primer Manifiesto se mezclaban las ideas del decadentismo con las del nuevo tecnicismo surgido a consecuencia del desarrollo de la civilización industrial, la ruptura con el tradicionalismo y el mito de la máquina como símbolo moderno.
Estas ideas ya maduras en un grupo de pintores que, convencidos de la renovación radical realizada a su tiempo por los impresionistas, y habiendo experimentado desde hacía años las nuevas técnicas divisionistas, aspiraban a representar no ya lo bello de la naturaleza, sino "el fruto de nuestro tiempo industrial" (Boccioni, 1907).
Se firmó el "Manifiesto de los pintores futuristas" (1910), seguido del "Manifiesto técnico de la pintura" (1910).

Se inició enseguida una frenética acción de propaganda desde los más famosos escenarios, que tuvo como principales representantes de este arte "al triunfante progreso de la ciencia" en lucha contra la "religión fanática, inconsciente y esnobista del pasado" (Marinetti y Boccioni).

Los principios del arte futurista -destrucción del culto al pasado, originalidad contra imitación, vida contemporánea "tumultuosamente transformada por la ciencia victoriosa" contra la tradición pasadista- se tradujeron en una nueva concreta dirección poética con el "Manifiesto técnico", que afirmaba el complementarismo cromático de origen divisionista, en analogía con el verso libre en poesía y la polifonía en música, y la sincera interpretación de la naturaleza que se articula, no en sentido imitativo, sino como "dinamismo" de las formas, en una "síntesis plástica" de movimiento y luz. 

Umberto Boccioni (1882-1916) "Forme uniche della continuita nello spazio" (1913)

En 1910, Boccioni y otros artistas firmaron el "Manifiesto de los pintores futuristas", una encendida soflama que arremete
 contra arqueólogos, críticos, restauradores, profesores y todo cuanto podía relacionarse con la Italia clásica.
Dos meses más tarde, publicaron "Pintura futurista", manifiesto técnico donde empezaban por fin a concretar lo que
 pretendían, es decir plasmar el movimiento como nadie lo había hecho hasta entonces.
La  bella escultura de Umberto Boccioni "Forma única de la continuidad en el espacio" es un ejemplo de ese movimiento:
 una figura humana cuya anatomía parece fundirse con sus propias ropas y con el viento que las agita.
El movimiento aquí no es una sucesión de instantes estáticos, sino un cambio continuo expresado en volúmenes.
Filippo Tomasso Marinetti (1876-1944), un poeta relativamente desconocido, lanzaba una bomba que revolucionaría al mundo, la cual no estaba hecha de metralla y explosivos, sino de palabras, y pretendía ser incendiaria.
El sueño: encabezar un movimiento artístico internacional capaz de romper con las tradiciones académicas y de instaurar un nuevo estilo de vida.

Cada línea del manifiesto estaba cuidadosamente redactada para no dejar indiferente a nadie.
No es que los parisinos enloquecieran y se lanzaran en masa a cambiar el mundo a través de la destrucción y la velocidad.

Sin embargo, Marinetti no había dejado nada al azar: apasionado e incansable, recorrería un país tras otro polemizando y dando conferencias.
Esa frenética actividad promocional daría fruto: a finales de la década -desde Japón a Brasil, desde Rusia a Italia, en Europa y en América- se hablaba ya de Futurismo.

Con su manifiesto, Marinetti inauguró lo que se conoce como "vanguardia programática"
No tardaron en surgir réplicas: 
el manifiesto cubista (1913), el dadaísta (1918), y el surrealista (1924).
Todo lo que fuera moderno, extravagante y provocador podía ser futurista.

El arte futurista dio la vuelta al mundo, pero no fue fácil pasar del manifiesto a la realidad.
Una primera solución consistiría en pintar las sucesivas etapas de un movimiento. 
Algunos fotógrafos habían usado ya este método para retratar bailarines o caballos de carrera.
La obra de Giacomo Balla "La mano del Violinista" es un buen ejemplo de esta técnica.


Emilio Sommariva (1883-1956) 
"Ritratto dal pittore Umberto Boccioni" (1914)
Hacia la Abstracción

El Futurismo, según Boccioni, debía ir más allá de la fotodinámica.
Para sus esculturas, se apoyaba en las ideas del gran escultor  Auguste Rodin (1840-1917).
Como él, Boccioni buscaba sobre todo la belleza.
Hizo realidad la idea del "Manifiesto Futurista":

"Afirmamos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva:
la belleza de la velocidad"


Giacomo Balla (1871-1958) "Le mani del Violinista" (1912)

Bella no se dejó influir por las críticas de Boccioni, sino que aún llegaría más lejos:
el reflejo de unos automóviles al pasar frente a un escaparate le inspiró: "Velocidad abstracta y sonido"  (1913).
 
La materia había desaparecido. Ya no había  figuras que se movieran, sólo quedaba el movimiento. 
 
Giacomo Balla "Del primo auto-ritratto 
alle ultime rose" (1918) 













Giacomo Balla
"Auto-ritratto stato d´animo" (1918)


 



















Como otras corrientes de la época, el Futurismo aspiraba al arte total.
Quería poner al espectador en el centro de la obra, convertir la vida cotidiana en arte.

En el ámbito del futurismo, la literatura se resolvía con la acción, en la representación inmediata y delirante de sensaciones, de objetos físicos: la vida se convertía en pura gesticulación.

 
El proceso de exteriorización y de empobrecimiento sistemático de los elementos líricos del decadentismo, que la experiencia futurista realizaba en el plano literario, iba acompañado de formas de agresividad -si bien un tanto veleidosas- que trascendiendo los límites mismos del problema artístico, acabaron por invadir directamente el campo social y político.

 
Giacomo Balla "Lampada ad arco" (1909/11)

La obra de Balla es un estudio analítico de los patrones y colores de un
haz de luz que tipifica su explosión de la luz, del movimiento continuo.
Balla expresó sobre su pintura: "Demostró cómo la luz romántica de la
luna había sido superada por la luz de la farola eléctrica. Éste fue el
final del romanticismo en el arte. De mi imagen vino la frase (amada
por los futuristas): "Vamos a matar la luz de la luna"
                                              
Marinetti reivindicaba un lenguaje sintético en el que, destruidos los lazos sintácticos, lógicos y psicológicos, quedara abolido todo trámite entre la inspiración y la expresión literaria.

Nacieron así las "palabras en libertad", especie de notación simultánea que, recurriendo a procedimientos analógicos y onomatopéyicos, utilizaba los más diversos materiales lingüísticos y expresivos, tales como expresiones dialectales, neologismos, palabras arcaicas deformadas, fórmulas matemáticas y químicas, signos musicales...

Según algunos críticos, en el ámbito literario el futurismo se reveló sin embargo estéril, limitándose generalmente a manifestaciones de acción directa y a la agitación propagandista de ideas corrientes, cuya apariencia de novedad estaba impuesta por los procedimientos aforísticos y paradójicos de difusión.
Las invenciones poéticas del futurismo se reducirían a simples ejercicios oratorios y polémicos, y las ensalzadas síntesis y simultaneidades líricas, más que elaboración de una nueva poética, resultarían meros artificios.


Gino Severini (1883-1966) "Ballerina Blu" (1912)

De entre los pintores cultivadores del futurismo, Severini era el más próximo a las
acrobacias del lenguaje cubista: en él, el análisis del movimiento se integra a un
atento estudio de los volúmenes y del espacio. 



Los jóvenes acogieron una ideología que renegaba de la cultura libresca exaltando el boxeo y las carreras.






Además de llevar la contraria a la cultura oficial, los futuristas se contradijeron a sí mismos en varias ocasiones.

Adoraban las máquinas, pero prefirieron la pintura a la fotografía o el cine.
 
Aspiraban a ser una corriente internacional, pero al mismo tiempo apoyaban un nacionalismo exaltado y expansionista que los llevaría a aplaudir la invasión italiana en Libia en 1912 y a acoger con entusiasmo la Gran Guerra.

Abogaban por quemar museos y academias, hasta que Benito Mussolini (1883-1945) ofreció a Marinetti un sillón de académico en 1929.

  
Ivo Panaggi (1901-1981)"Treno in corsa" (1944)





Marinetti pretendía ir más allá, ansiaba a provocar a través del arte un cambio global.

En 1918, anunció la creación del "Partido Futurista" y se presentó a las elecciones italianas en coalición con Mussolini. 

Tras un primer fracaso electoral, el partido se disolvió, pero los futuristas no dejarían de coquetear con el fascismo.

La relación no iba a resultar del todo satisfactoria para ninguna de las partes. 


Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944)

Paradójicamente -y pese a su antipatía hacia el comunismo-
el programa de Marinetti defendía: el sufragio universal, la escolarización
obligatoria, el derecho de huelga, la jornada laboral de ocho horas, y la
fijación de un salario mínimo. Además defendió el divorcio y el amor libre. 
Su ambiguo machismo fue, posiblemente, su contradicción más flagrante.
Y aunque el primer manifiesto futurista incitaba al "desprecio a la mujer" el
movimiento atrajo inexplicablemente a muchas simpatizantes femeninas.
Una de ellas, Valentine de Saint-Point (1875-1953), replicó airadamente a
Filippo Tommaso Marinetti, redactando el "Manifiesto de la mujer futurista"
y de hecho, en 1918, el "Partido Futurista" se presentaría a las elecciones
italianas con un programa que exigía, por 1ª vez, el voto para las mujeres.





El Futurismo no interesa al régimen por varias razones:

_Mussolini se negaba a convertir el Futurismo en el arte oficial del nuevo régimen;
_le resultaba molesto que los futuristas rechazaran un pasado glorioso con el que al Duce le interesaba identificarse;
_la exaltación de las máquinas y de la modernidad casaba mal con la política agraria fascista;
_aunque los futuristas renegaran del elitismo y afirmasen estar comprometidos con el arte popular, lo cierto fue que las obras futuristas eran incomprensibles para el gran público;
_el dudoso "placer de ser abucheado" del que se enorgullecía Marinetti, no encajaba bien con la popularidad, y menos aún con el populismo.

En 1937, la rama del fascismo más cercana a los nazis logró incluir el Futurismo en la lista oficial de arte decadente y degenerado.
Marinetti protestó, pero la II Guerra Mundial interrumpió sus esfuerzos y, pese a todo, se mantuvo fiel a Mussolini e incluso llegaría a combatir en el frente ruso en 1942, con 66 años cumplidos.

El Futurismo se esfumaba con Marinetti, fallecido en 1944, antes del final de la contienda.
Aunque, el "nuevo hombre" con el que soñaba, habitante de un planeta transformado por la tecnología y "encogido por la velocidad", quizá no muriera con él.

Tal vez nuestro presente no sea realmente tan diferente de su futuro, es decir:
de aquel futuro de ayer que imaginaban los futuristas.


Mina Gertrude Löwry (Mina Loy) (1882-1966)

Mina Loy, la mujer detrás del primer movimiento feminista (1914), acabó desilusionada con el futurismo,
 tanto por sus elementos machistas como por su acercamiento al fascismo.






sábado, 11 de marzo de 2023

Samarkanda

 


Plaza de Registán en Samarkanda: la legendaria capital timúrida del Imperio Tamerlán (Uzbekistán)

"Todo cuanto he oído de Samarkanda es cierto,

salvo que es más hermosa de lo que podía imaginar"

Alejandro III de Macedonia -Alejandro Magno- c. 356-326 a. C.)






La "Ruta de la Seda" (Samarkanda -en rojo-)

Más allá del comercio, la famosa Ruta de la Seda tuvo repercusiones políticas, demográficas y culturales.
En realidad, no fue sólo una ruta, sino que fueron varias: una red que conectaba el Mediterráneo con China
 así como con todos los pueblos establecidos entre ambos extremos del continente euroasiático.
Desde el extremo occidental, se atribuye su origen a la expansión romana hacia Oriente en el siglo I a. C.
En China, sin embargo, lo sitúan en su propia abertura hacia el oeste, iniciada un siglo antes con una embajada 
 a tierras del Asia Central.
Durante mucho tiempo, el comercio fue principalmente terrestre, hasta que el marítimo sustituyó a las caravanas
y tampoco era directo, sino que se realizaba por etapas y a través de intermediarios.
Esta red abrió un espacio de enorme valor estratégico para las civilizaciones euroasiáticas.
No sólo prometía objetos preciosos y la transmisión de ideas y conocimientos, sino también:
el empleo de técnicas, metales, armas, caballos y mano de obra que reforzaban su poder.   

No hay evidencia directa de cuando fue fundada Samarkanda.
Algunas teorías señalan que sus orígenes podrían remontarse a los siglos VIII a. C. o VII a. C.

Samarkanda es mucho más que la fabulosa ciudad descrita por los poetas como:
"La Perla de Oriente" o "La Ciudad de las Mil y Una Noches"
Sus 2.750 años de hitos y ausencias la convierten en una superviviente innata.
La bella ciudad de Samarkanda -encrucijada de culturas- está situada en Uzbekistán.
Es una de las ciudades más antiguas del Asia Central, ya que su historia conocida se remonta al IV o al III milenio a. C.

Los sogdianos, descendientes de tribus nómadas iranias, eligieron para fundar la ciudad un emplazamiento idóneo:
una colina ubicada en el valle del río Zeravashan, auténtico oasis en medio de las inhóspitas estepas y desiertos de Asia Central.

Crearon nudos caravaneros vitales que aún persisten, como Samarkanda, Bujará y Panjikent, y abarcaron un territorio que actualmente se reparten Tayikistán y Uzbekistán.

Además de ciudades amuralladas, construyeron un sistema de regadío que se extendía más de cien kilómetros.
Con algunos cambios, estos canales han persistido, al igual que los vestigios de las primeras edificaciones.



Fue conquistada por Alejandro Magno en el año c. 329 a. C., quien necesitó la mitad de su ejército para obtener la victoria sobre los sogdianos.
En el siglo IX se convirtió en un centro de difusión de la civilización musulmana.
La ciudad se erigió en un núcleo intelectual, hasta que Gengis-Kahn (c. 1162-1227) llegó, saqueó y arrasó.
No obstante, si bien fue destruida en 1220, después se reconstruyó por completo y alcanzó su máximo esplendor como capital del imperio mogol de Tamerlán (c. 1370-1405), momento en el que llegó a tener una población de unos 150.000 habitantes.

Posteriormente, conoció otros períodos de florecimiento y de decadencia.
Tomada por los uzbekos en 1499, a mediados del siglo XVIII formó parte del emirato de Buhara.
En 1868 pasó a poder de Rusia, y después de la Revolución de octubre se convirtió en capital de la república confederada de Uzbekistán hasta 1930, fecha en la que fue sustituida por Tashkent. 

Madrasa de Tilya-Kori en Samarkanda (siglo XVII)

El elogio atribuido a la belleza de Samarkanda encabeza
los muchos que ha recibido la antigua capital uzbeka.
Los hay aún más efusivos, como el del poeta y astrónomo
 persa Omar Khayyam, que la describió como:

"El más bello rostro que la Tierra volvió nunca hacia el sol" 
                                                                     
                                                                     
Omar Kahayyam (c. 1048-1131)
En la parte oriental de la ciudad se halla el núcleo urbano más antiguo, y en la occidental se alzan los edificios construidos en la época zarista, mientras que a su alrededor han surgido los barrios residenciales e industriales.

Entre los monumentos que han hecho de Samarkanda una de las ciudades más famosas de Asia Central, figuran la madrasa de Tilya-Kori el mausoleo de Tamerlán (1405-1504) y la gran mezquita de Bibi-Khan (1399-1404).

Sede de la universidad de Uzbekistán, Samarkanda posee escuelas de agricultura, pedagogía y medicina, además de instalaciones textiles, alimentarias y del calzado.

La mayor parte de los prodigios arquitectónicos de la ciudad que hoy conocemos -mezquitas, madrasas, sepulcros y mausoleos que resplandecen con azulejos de color lapislázuli, azul turquesa y oro- son obra de Tamerlán, un personaje decisivo en la historia del Asia musulmana.

Este príncipe de la tribu Barlas, una de las que formaban parte de los ejércitos de Gengis-Kahn, eligió Samarkanda en la década de 1370 como capital de su abrumador imperio.
Construyó una nueva urbe, embellecida por arquitectos, artesanos, pintores y escultores, sentando las bases del renacimiento artístico y cultural que marcó el islam durante los dos siglos siguientes, e incluso influyó en la arquitectura de Persia e India.

De la mano de Tamerlán y su nieto Ulugh Beg (c. 1394-1449), Samarkanda se convirtió en el polo económico, religioso y académico de Asia central.
Concentró la mitad del comercio, la mayor mezquita, las escuelas islámicas más prestigiosas y el mayor observatorio astronómico del mundo.
Aglutinó a matemáticos, científicos, poetas y filósofos, gracias a los cuales la cultura y el conocimiento islámicos alcanzaron uno de sus momentos más gloriosos.

Sin embargo, tras la muerte de Ulugh Beg en 1449, comenzó la decadencia de Samarkanda.
Al final de la dinastía timúrida se sumó el declive de la "Ruta de la Seda", cuyos itinerarios terrestres quedaron eclipsados por el despegue marítimo del comercio entre Oriente y Occidente y finalmente cayeron en desuso.

Cuando los uzbekos se hicieron con Samarkanda en el siglo XVI, trasladaron la capital a Bujará.
Los gobernantes persas, turcos y chinos que les sucedieron no lograron detener la decadencia de la ciudad, la cual dos siglos más tarde fue prácticamente abandonada debido a una serie de terremotos.
Aunque el emir de Bujará la repobló, serían los rusos quienes evitaran su decadencia total, tras anexionarla a su imperio en 1868.
Sovietizada después, cultural y paisajísticamente, volvería a asomarse al mundo con la independencia de Uzbekistán en 1991.

No recuperó su capitalidad, que había cedido a Tashkent en tiempos de la URSS.
Sin embargo, lo fundamental es que -a pesar de su larga historia- Samarkanda y la extraordinaria belleza de sus edificios han logrado sobrevivir a través de los siglos. 

 
Mausoleo de Gur-e Amir





Y cuando Amir Timur (c. 1336-1405), el Tamerlán de nuestra historiografía, la transformo en la metrópoli de un vasto
 imperio en el siglo XIV, la proclamó el centro del mundo.
Un esplendor del que fue testigo excepcional González de Clavijo enviado del rey Enrique III de
 Castilla (c.1379-1406) a la corte del conquistador turco-mogol:

"Es tal la riqueza y abundancia de esta capital que contemplarlas es una maravilla"

                                                                                                                   
Ruy González de Clavijo (c. siglo XIV)


Con semejante tarjeta de presentación, no es de extrañar que Samarkanda siga anclada en el imaginario occidental como "La Perla de Oriente" y "La Ciudad de la Mil y Una Noches"
Sin embargo, esa urbe legendaria, evocadora de la exótica "Ruta de la Seda", es una especie de anacronismo, así como también por otro lado, la pretensión del régimen de Islom Karímov (1938-2016) de hacer de Samarkanda y Tamerlán los símbolos nacionales uzbekos, ya que ni la una ni el otro lo fueron originariamente.
Mitificaciones aparte, Samarkanda destaca por ser una de las ciudades habitadas más antiguas del planeta.
 
Más de lo que una herencia determinada, lo que realmente define a Samarkanda son el comercio y el carácter fronterizo, de cruce de civilizaciones, hechos que constituyen las claves de su supervivencia y, por tanto, de su identidad.
Tan extraordinario como su longevidad es el trasiego de pueblos que dominaron la ciudad de Samarkanda y dejaron una huella imborrable el la ciudad.
El genio mercantil y su posición estratégica en la "Ruta de la Seda" la convirtieron en uno de los botines más codiciados de Asia Central.

La tentación de influir en esa compleja ruta y dominarla era muy alta, y la "Ruta de la Seda" se convirtió en un vehículo de transmisión cultural no siempre pacífico.
Este hecho, además de las relaciones comerciales y diplomáticas, impulsó guerras y conquistas.
Ya fueran voluntarios o forzados, los desplazamientos de comunidades, expertos o artistas y, sobre todo, el mercado de esclavos de los habitantes de ciudades saqueadas propiciaron el mestizaje.
Otro tanto ocurrió con las religiones que se difundieron como resultado del proselitismo y la instalación de colonias mercantiles, así como de las persecuciones y sus consiguientes migraciones y de la invasión militar. 


Madrasa de Tilya-Kori en Samarkanda (siglo XVII)

La madrasa, abierta a la plaza Registán: uno de los valiosos monumentos artísticos musulmanes de la ciudad.
 Samarkanda conoció su mayor esplendor en el siglo XIV, durante período en que fue capital del Imperio Tamerlán




Mosaico de la Madrasa Sher-Dor (Samarkanda)


Democracias Teóricas

Tras independizarse de la URRS en 1991, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán se constituyeron en repúblicas democráticas.
Aunque lo eran sólo nominalmente, ya que sus presidentes, antiguos líderes comunistas, gobernaban de forma autoritaria.
Según algunos historiadores, el despotismo en algunos países de Asia central era una realidad.
Sus dirigentes se fueron perpetuando en el poder con medidas que no pueden ser en absoluto descritas como democráticas: 
_la ilegalización de la oposición;
_los abusos sistemáticos de los derechos humanos; y 
_un férreo control mediático.

El caso uzbeko es paradigmático de las tensiones de la región.
A nivel interno, la multietnicidad, la pobreza y el extremismo islamista eran fuente de conflictos.
Estos hechos pusieron al gobierno uzbeko de Karímov en el punto de mira de Washington, que logró permiso para usar las bases aéreas del país (fronterizo con Afganistán).

En 2005, el baño de sangre en que acabó una protesta suscitó, sin embargo, críticas y sanciones.
Karímov cortó su relación con Occidente y se aproximó a Moscú. 
No tardó en revertirse la situación.
Europa y EE.UU aflojaron (se sugiere que la lucha contra los talibanes y el crudo habría pesado más) y volvieron a ganar el favor de Karímov.
Rusia les facilitó las cosas al proyectar una base militar en el vecino Kirguistán.
   

Vista Nocturna de la Plaza de Registán en Samarkanda: la Mítica Capital del Imperio Tamerlán (Uzbekistán)




Brumas

Lanbroa Volver.. ...y la lluvia en mis ojos y la niebla en mis labios... ...y esas brumas de plata que recue...

Brumas (Lanbroa, 15 de agosto de 2018)

Volver....................y la lluvia en mis ojos y la niebla en mis labios..............y esas brumas de plata que recuerdo y amo...............y esa nostalgia.......................hace tantas lluvias que no volvía............................. Respiro..................y el mar en mi norte y el norte en el viento..............y esos verdes y grises que añoro........que amo...............y esa sensación........................hace tantos mares que no volvía.............................. Llego.....................y las lágrimas en las nubes y el silencio en los tejados...........y esas brumas de musgo que conozco y amo.............y ese dolor.....................hace tantas lágrimas que no volvía.......................... Sonrío....................y la sonrisa en la ventana y la hiedra en los abrazos.........y esas brumas de otoño que adoro........que amo..............y esa alegría..................hace tantas sonrisas que no volvía........................... Hablo.....................y hay silencios que gritan palabras calladas..............y hay voces antiguas en las brumas de nácar..............ese extraño lenguaje que comprendo y amo...............y esa emoción......................... hace tantos silencios que no volvía.............. .............. .............. .............. .............. .............. .............. .............. .............. .............. .............. .............. ..................... .............. .................. .............. .............. ........... Y recuerdo...............los días pasados..........las caricias perdidas..........las manos de seda..........los besos dormidos..............y esas brumas del tiempo que tanto he amado.....................y esa belleza........................ hace tanto amor que no volvía.....................